El proceso de escritura de “El Aspirante a Mago” | | Bobby Diaz
Back to Home

El proceso de escritura de “El Aspirante a Mago”

Escribir y publicar “El Aspirante a Mago” ha sido un agradable proceso que ha durado casi 3 años, concretamente 2 años, 11 meses y 17 días.

Comencé el día 4 de Enero de 2014 durante unas vacaciones. Tras dejar atrás 2013, Sara, mi pareja, y yo decidimos hacer una escapada de cuatro días al Sur de España con el objetivo de limpiar nuestras Energías del estrés y negatividad de la ciudad de Madrid. Escogimos Cadiz, concretamente la Playa de la Barrosa, una zona atestada de gente en los meses de verano pero que, fuera de temporada, es algo parecido a una ciudad fantasma. Estaríamos bien. Poco ruido, sol y buena comida.

Una noche, después de cenar en uno de los pocos restaurantes cercanos al hotel que estaban abiertos en aquella época del año, dimos un paseo por la playa. La temperatura estaba agradable, rondaría los 12 grados, y el ambiente estaba muy agradable. La luna viajaba sobre el mar dando a la escena un toque místico. En un momento determinado, sentí un impulso inusualmente fuerte:

– Voy a sentarme a mirar al mar- le dije a Sara. -¿Me acompañas?.

Y eso hicimos. Nos sentamos.

Allí nos quedamos, mirando a un espectacular Océano Atlántico iluminado tenuemente por la luna en los primeros días de cuarto creciente. No había nadie más a nuestro alrededor. Sólo se oían las olas. Nada nos perturbaba. Cada uno se sumió en su Interior y rápidamente nos llenamos de paz. Fue algo así como volver a casa. Durante ese pseudo-silencio interno, escuché una voz, muy clara. Tan clara que me sorprendió. Venía de mi Interior y hablaba con fuerza y autoridad: “Escribe un libro”.

– Nunca he escrito un libro. No sé si sabré hacerlo.- pensé.

– Sabrás – respondió la voz. – Empieza y déjate llevar. Si trabajas en ello de forma constante, lo terminarás.

– Pero no tengo una historia que contar.

– Eso da igual. Saldrá sola. La llevas dentro. Si no lo escribes tú, buscaré a otro para que lo haga. Y ese don gracias al que ves el lado mágico de todo, ¿de qué servirá si no cuentas a la gente lo que vives?.

– De nada, efectivamente.

– ¿Por qué deberías conservarlo entonces?. Los dones son únicos y existen para cumplir un objetivo.

– Nada que decir… Punto en boca y a trabajar. Mañana mismo empiezo

Y a la mañana siguiente me puse a ello. – Media horita y nos vamos. Lo importante es empezar -le dije a Sara. No pude parar de escribir hasta dos horas después. Comencé a escribir una historia que no sabía en qué iba a consistir. No sabía quién la iba a protagonizar ni en qué escenarios se iba a llevar a cabo. Sólo sabía que su hilo conductor sería La Magia, pues fue ella quien me pidió que lo escribiese.

Fui bastante constante durante las primeras semanas. Disciplinadamente dedicaba una hora cada día a escribir un relato que no sabía en qué consistiría. Las páginas se fueron llenando solas día tras día y, de pronto, una tarde ya tenía la historia clara en mi cabeza.

Ahí me relajé. Pasé de escribir todos los días a escribir una vez a la semana y, a veces, ni eso. El trabajo me absorbía toda mi energía y, cuando llegaba a casa, no tenía ganas de ponerme más tiempo frente al ordenador. -Este trabajo es un obstáculo para escribir el libro. Ojalá dispusiese de más tiempo y energía. Yo quiero escribir este libro, lo deseo de Corazón,- Me lo repetía cada día… Casi año después, a finales de 2014, el trabajo desapareció. La Magia actuó.

Y entonces, en cuestión de dos meses, “El Aspirante a Mago” cobró forma. A mediados de marzo de 2015 la historia estuvo terminada.

Luego vinieron las correcciones. A esta etapa podría llamarla “El Cuento de Nunca Acabar”. Hasta en siete ocasiones revisé el texto y nunca me parecía que estuviese a un nivel suficiente. Me topé de lleno con mi exceso de perfeccionismo y tuve que negociar con él si quería avanzar. En octubre de 2016 decidí que yo no haría ninguna revisión más. Se lo entregué a un editor profesional para que hiciese las correcciones oportunas y comencé con el proceso de publicación del libro.

De alguna forma, yo ya sabía lo del libro. Concretamente, lo supe el 8 de Octubre de 2010 frente a un mar embravecido que consiguió hacerme llorar por su belleza. El mar y yo… Nuestras energías siempre se han entendido muy bien. Él me limpia los cristales, me da claridad y me traduce los mensajes del Universo. Yo amo su belleza enviándole la energía más bonita que puede salir de mi ser. Quid pro quo. Aquel día lo supe: escribiría libros. Pero no fui valiente. Hasta esa noche frente al mar de Cádiz con la luna creciendo.

El proceso de escribir “El Aspirante a Mago”, como no podía ser de otra manera, ha sido Mágico, lleno de simbolismos, de sincronicidades, de cosas a favor. Echando la vista atrás me quedo con la sensación de que era algo que debía ser hecho. Es como si, de un día para otro, hubiese pasado de circular por una carretera mal asfaltada con baches y obstáculos por doquier, a rodar por una autopista de varios carriles sin límite de velocidad y con policía escoltándome para despejar el camino a mi paso.

Deseo con todo mi Corazón que este libro te ayude a reconocer la Magia que invade tu vida. Deseo que toque tu Alma y que te inspire una vida mejor. Aquel día frente al Mar, tuve ese deseo y, hoy, la vida me da la oportunidad de cumplirlo.

Un abrazo muy fuerte.

Recent Comments

  • Silvia Perez
    29 diciembre, 2016 - 9:11 pm · Responder

    Bobby, aún no lo tengo, pero ya sabes que soy mujer de palabra. Con ganas enormes de ver cómo esa magia te guió hacia la “criatura” que has creado. Enhorabuena y este es el principio, ¡valiente!

Leave a Reply